Cómo enfocar la hiperactividad de los niños

Escrito por  Víctor Ardila

Hay personas que parecen tener un alto nivel de energía y por tanto, una necesidad de mantenerse en actividad constante. En los niños, a esto se le conoce como trastorno de hiperactividad. Además de esto, algunos niños e incluso adultos tienen dificultad para prestar atención y con frecuencia actúan de manera impulsiva lo que puede ser molesto para los maestros, para los otros niños e incluso para sí mismos.

TDAH

TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Según la American Psychiatric Association, se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad.

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) no puede ser perceptible de forma temprana, digamos a los dos o tres años, porque la mayoría de los niños a esa edad son naturalmente propensos a soñar despiertos, a tener un comportamiento inquieto y a manifestar falta de atención. Por esa razón, a menudo el TDAH es identificado en etapas posteriores de la infancia hacia los 6 años de edad.

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Los signos de TDAH

Los signos de TDAH en los niños incluyen problemas de comportamiento tales como dificultad para concentrarse o seguir instrucciones y la incapacidad de controlar algunos comportamientos como correr en los pasillos o interrumpir con frecuencia sus conversaciones con los demás.

Puede resultar frustrante para un niño con TDAH ser criticado o castigado por ese comportamiento si los padres, los profesores u otras personas de su entorno no son conscientes de su trastorno.

Analice el comportamiento de los niños

Es importante prestar mucha atención al comportamiento escandaloso o una aparente falta de respeto de los niños. Si estas actitudes se exhiben ocasionalmente en ciertas situaciones, se deben considerar “normales."

Sin embargo, si usted nota que un niño tiene dificultad para concentrarse, tanto en el colegio como en el hogar o evidencia problemas para seguir instrucciones o controlar su disciplina; puede ser el momento de identificar las posibles causas.

Aunque el TDAH no suele asociársele como algo positivo, puede transformarse de tal forma que logre ese carácter cuando se maneja mediante actividades productivas en las que la energía desbordada es el combustible de la creatividad.

Aquí hay cinco maneras de satisfacer las necesidades de un niño con TDAH mediante la actividad física y el aprovechamiento de su energía en el control de sus impulsos.

1. Deportes

La actividad física es esencial para cualquier niño pero en especial para quienes padecen TDAH, así que, a pesar de que prácticamente cualquier deporte puede ser beneficioso, hay algunos que se consideran mucho más efectivos que otros. Las artes marciales como el Karate, el Kung Fu o el Taekwondo pueden ser muy útiles debido a que requieren de perfecto equilibrio y de concentración mental, junto con esfuerzo físico. Esto ayuda a que los niños aprendan a enfocar su energía y promueve su autodisciplina y autocontrol.

De otro lado, los deportes de equipo como el fútbol o el baloncesto también pueden ser terapias efectivas para los niños con TDAH ya que requieren que se involucren y trabajen junto con los demás (lo que es bueno para mejorar sus habilidades sociales).

2. Danza, clases de actuación o de música

Dependiendo de los intereses de un niño con TDAH, el aprendizaje de un instrumento musical, las clases de teatro o de baile pueden ser excelentes actividades para después de clases.

La investigación ha demostrado que tocar un instrumento musical requiere que ambos lados del cerebro trabajen al mismo tiempo, lo que ayuda a entrenar este órgano para realizar diferentes tareas al mismo tiempo, mientras que el baile contribuye a que los niños desfoguen su energía mientras mantienen el control de sus movimientos. Una actividad alternativa en la que la música enfoca la energía de los niños hiperactivos de forma divertida es el karaoke.

La actuación, aunque un poco menos que la actividad física, la danza o el deporte, ayuda a que los niños practiquen sus habilidades de memorización y se pongan en contacto con su lado creativo. Cuando a los niños se les anima a que representen diferentes personajes y escenas, su energía y sus emociones se transforman en elementos productivos.

3. Artes y artesanías

Los proyectos de artes y artesanías son grandes motores para que las ideas y los conceptos creativos de los niños se conviertan en algo concreto. Si los niños disfrutan de la elaboración de una pintura o del diseño de una maqueta, de un proyecto de ebanistería o de la costura, verán cómo sus ideas se materializan y cómo su dinamismo puede direccionar su fuerza creativa.

4. Actividades al aire libre

No hay nada como el aire fresco, la naturaleza y la actividad física para ayudar a los niños hiperactivos a utilizar su energía para algo positivo. Los campamentos son una gran oportunidad para enseñarles acerca del medio ambiente y para desarrollar algunas habilidades prácticas.

Además de los paseos por la naturaleza o el senderismo, otras actividades al aire libre como los campos de exploración son una gran manera de asegurarse de que los niños no se pierdan esas grandes experiencias con su entorno vivo. El movimiento Scout es una de esas alternativas en la que los niños aprenden a trabajar en equipo mientras mejoran sus habilidades sociales.

5. Colaboración en el hogar

Si después del colegio los niños llegan a la casa “rebotando en las paredes” debido a su energía, no les permita que se sienten a ver televisión o a agotarse mentalmente con los videojuegos. Si en el hogar los niños cuentan con Nintendo Wii o Xbox 360 Kinect deben aprovecharse en la medida que animan a los niños a estar de pie, saltar o correr mientras practican de manera virtual su deporte favorito, ... todo en la comodidad de su propia casa. Sin embargo, limíteles su uso pues pueden convertirse fácilmente en elementos adictivos. Evite ese riesgo invitándolos a ayudar a preparar la cena o simplemente hacer algunas labores sencillas como limpiar el polvo o pasar la aspiradora. Los niños a menudo disfrutan de ese tiempo de calidad con sus padres a la vez que ganan sentido de la responsabilidad.

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