Consejos para fomentar la creatividad en los niños

Escrito por  Víctor Ardila

No es extraño encontrar a los niños construyendo escenas en las que sus juguetes hablan entre sí, o en las que se comunican con sus amigos invisibles o dibujando de una manera desprevenida escenas de su cotidianidad, de sus intereses o de sus deseos. Esos sin duda, son indicios de que la creatividad es un elemento común y familiar en los pequeños. Ante esto, la mayoría de los padres se sienten felices hasta antes de que sus hijos les confiesan su intención de dedicarse al arte en su vida futura.

Y, es que en nuestro medio, ser artista se considera casi un sinónimo de hambre y se asocia con la vida bohemia y el desapego. Pero existen miles de personas que logran, con dedicación y esfuerzo, no solo vivir del arte, sino hacerlo mejor que muchos que optan por trabajos tradicionales.

Saltando este bache cultural, conviene dar algunas sugerencias de cómo desde nuestro rol de padres o maestros podemos potenciar al máximo las habilidades artísticas de los niños. Aquí se citan solo diez entre miles.

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Alienten los esfuerzos de los niños

Es muy importante alentar siempre los esfuerzos creativos de los niños. Incluso cuando (o sobre todo cuando) sus proyectos no salen como esperan. Asegúrese de que sepan que pueden y deben seguir intentándolo. Si les cuenta una historia real en la que usted mismo tuvo una serie de fracasos al intentar desarrollar un proyecto de arte que al final pudo desarrollar con éxito, sabrán que un intento fallido no es el fin de su vida como artistas.

Adiós a las baterías

Aunque no estamos viviendo en la Edad Media ni pertenecemos al grupo de los Amish de Pennsylvania, es bueno pedirles a los niños que se desconecten de los aparatos y dispositivos y se alejen de las redes mientras interactúan con los demás o desarrollan algún proyecto de arte. No se trata de que se deshagan sus celulares o sus tabletas por completo, sino de limitar la voracidad con la que muchas veces se aferran a esos aparatos.

Bríndeles a los niños la oportunidad de volver a los juegos que no requieren de baterías.

Paseen con ellos por la calle

Cuando éramos niños, mi hermana y yo solíamos jugar en un parque. Los mejores días eran aquellos en los que podaban los árboles. Todas las hojas y ramas que quedaban como desecho las usábamos para construir chozas en el patio interior de nuestra casa.

Aunque las cosas han cambiado radicalmente, dejar a un lado los celulares, las tabletas o cualquier otro dispositivo y tomar un descanso en el patio trasero o en el parque es una alternativa que estimula la creatividad.

El nuevo espíritu de las salidas pedagógicas

Existen cientos de lugares que inspiran la creatividad de los niños. Además de las tradicionales visitas a los museos y a los parques, se pueden frecuentar otros espacios como las ferias artesanales, los mercados de las pulgas o los mercados campesinos en la que los niños descubren que la creatividad no tiene límites y que se expresa de las más diversas y espontáneas formas.

Propicie momentos de desorden

Los momentos más felices para un artista son aquellos en los que entra en comunicación con su obra. Muchos niños se sienten de la misma manera cuando tienen la posibilidad de convertirse en artistas. Respire profundamente y permita que usen sus dedos para hacer obras de arte con las pinturas de agua o las témperas sobre las paredes cubiertas de papel periódico o cartulinas, vista a los más pequeños con ropa vieja o use una bolsa de basura grande para construir un campamento en el patio del colegio. La creatividad sale a flote cuando se permite replantear reglas o dejarlas desaparecer de manera momentánea.

Déjelos actuar

Resístase a la urgencia de ayudar. Usted sabe mejor que nadie cuándo en el desarrollo de un proyecto de arte los niños están haciendo algo mal. Les ayudará muchos más a su creatividad si no los asiste. Tome el asiento trasero en los proyectos de arte que desarrollan los niños, y deje que ellos tomen la rienda. Ofrezca la orientación necesaria, pero no se convierta en un director de arte.

Enséñeles que en el arte hay muchas opciones

Muéstreles a los niños diversos tipos y estilos de arte para ayudarles a entender que también el suyo tiene un lugar en este mundo. Invítelos a enterarse por internet de pintores tan dispares como Miró, Picasso u Omar Rayo para recalcar que se puede ser un gran artista independientemente del estilo.

Si les gustan los dibujos animados, llévelos a una biblioteca para consultar libros sobre directores como Chuck Jones de Looney Tunes o los animadores originales de Disney.

La clave es mostrarles a los niños que existen diferentes manifestaciones para un mismo tipo de arte para que de esa forma reconozcan que también el suyo es válido.

Permita que los niños encuentren su camino

Muchos niños prefieren pintar en lugar de esculpir muñecos con plastilina. Dejar fluir las actividades creativas ayuda a que los niños asuman el control de su destino artístico y a su vez, les anima a aventurarse con entusiasmo con las posibilidades que este les ofrece. Si un niño disfruta más dibujando que moldeando con plastilina, anímelo a que dibuje lo que otro compañero está construyendo con ese material. No hay reglas en el arte. Eso es lo que lo hace más aún más divertido.

Otra idea que enamora a los niños con el arte, es permítales que asuman el rol de directores. Anímelos a que lo orienten a usted como maestro en la construcción de algún proyecto dentro del marco del respeto y la tolerancia.

Imaginar y crear juntos

Para implementar esta idea, puede diseñar un dibujo, llevarlo consigo a clase y tomarle fotocopias para que todos los niños trabajen al mismo tiempo con la misma obra. Al final puede promover una exposición de los trabajos. Esos momentos de colaboración enriquecen el ambiente de clase y generan momentos de unión, además que ofrecen un fuerte sentido de validación a la contribución creativa.

En los proyectos colectivos que giran en torno a la creación de un cuento o a la puesta en escena de una historia, puede participar una parte del grupo mientras que la otra parte puede dedicarse a la elaboración de un dibujo de lo que sus compañeros hacen.

Cuide su manera de hablar

La manera más segura de aplastar el espíritu creativo de un niño es decirles, aun sin darnos cuenta, que no son buenos para el arte.

Esto no es algo que se haga a propósito. Las palabras envían mensajes que los niños con sus grandes habilidades de percepción asimilan de manera increíble. El poder de las palabras es mucho mayor que el que se les adjudica.

Seguramente en su paso por la escolaridad, los niños pierden de manera gradual su gusto hacia el arte. Muchos de ellos no han encontrado suficiente motivación o en algún momento han interpretado que el arte no es lo suyo. Si le preguntamos a un grupo de niños de kinder si quieren ser artistas casi todos levantarán la mano; si plantea esa misma pregunta en segundo grado, menos niños levantarán la mano y si lo hace con estudiantes de quinto, de sexto o incluso de niveles superiores, el número de manos levantadas disminuirá. Si tenemos cuidado en los mensajes que transmitimos, las estadísticas pueden cambiar. El efecto de aquello que decimos, de manera consciente o inconsciente, puede cambiar de manera radical los intereses y el futuro de los niños.

A los pequeños se les enseña desde muy temprana edad que solo pueden desarrollar un proyecto de arte dentro del salón de clase dentro del cual suelen recibir mensajes en los que se pueden sentir comparados con otros niños como: "Andrés dibujó un árbol más bonito que el tuyo" o "Guau, Patricia sí es realmente una gran artista". Evitemos emitir juicios de ese tipo.

Por último, pero no menos importante, reemplacemos preguntas como "¿Qué es?" y mejor dejemos que los niños expliquen de manera espontánea aquello que quieren expresar mediantes sus manifestaciones artísticas.

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