¿Qué hace exitosa una experiencia educativa? Nuevos modelos pedagógicos

Escrito por  Víctor Ardila

Hace algún tiempo vi un documental argentino llamado La Educación Prohibida. Este recomendable material visibiliza experiencias educativas diferentes, no convencionales, que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo. Lo primero que me sorprendió fue la bondad de los realizadores, quienes alientan no solo su exhibición, sino su modificación o adaptación pensando siempre en aportarnos algo como educadores y gestores de cambio.

La investigación se basa en muchas experiencias pedagógicas novedosas en algunos países de Latinoamérica y en España que se enfocan en diferentes posiciones e ideologías educativas. Este material enriquece los debates reflexivos en torno a lo que se entiende por una educación integral centrada no solo en el aprendizaje sino en el amor, el respeto y la libertad.

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Gran parte de esas propuestas se conciben desde el modelo aula - taller que establece la conexión entre aquellos conocimientos transmitidos en el aula y el desarrollo de los estudiantes mediante un abanico de actividades que estimulan el tanteo experimental, la libre expresión infantil, la cooperación y la investigación del entorno.

El punto más fuerte de este modelo es que los niños recuerdan más lo que hacen y ponen en práctica que aquello que aprenden de memoria o por repetición. Esto se relaciona con el concepto de Fröebel quien aseguraba que “aprender una cosa viéndola y haciéndola es algo mucho más formador, cultivador y vigorizante que aprender simplemente por comunidad verbal de ideas” y para quien el educador debe ser un guía experimentado y un sujeto activo de la educación: “da y recibe orientación, pero deja en libertad, aun cuando propone la actividad.”

Muchas instituciones ya manejan este modelo de aula - taller y pueden dar constancia diaria de los resultados. Es claro que los efectos de aprender algo de memoria no se comparan con aquellos que vinculan la teoría con la práctica. En el primero caso, los estudiantes se preparan para “tener éxito” al momento de presentar una evaluación o hacer una exposición, luego de lo cual aquello que “aprenden” desaparece como por arte de magia; por el contrario, los niños que han adquirido experiencia dentro del aula, asimilan los conocimientos de forma significativa y permanente.

El modelo educativo que se presenta en La educación prohibida, muestra a los maestros como agentes participantes y acompañantes del proceso educativo más que como figuras autoritarias. Si bien es necesario establecer límites, la escuela debe fomentar el aprendizaje y el respeto mutuo entre los diferentes actores del aprendizaje. De esa manera se les permite a los niños expresarse, dar sus puntos de vista e incluso hacer sugerencias, siempre con respeto y reconociendo al maestro como el encargado de apoyar el crecimiento integral de cada estudiante.

A lo largo de todo el documental, se enfatiza en que los establecimientos educativos son un lugar donde educadores y estudiantes colaboran mutuamente, siendo consecuentes con la posición de John Dewey, para quien los niños pueden y deben ser los gestores de ideas y soluciones a problemas específicos, trabajando conjuntamente entre ellos y con el docente.

Con el modelo aula-taller, los educadores logran una gran satisfacción como profesionales, al ver que sus estudiantes comprenden y aplican gran parte de lo que aprenden en clase. Por su parte, los estudiantes se sienten motivados a aprender mediante la acción sin miedo a equivocarse, tomando el error como elemento constructivo dentro de entorno rodeado de confianza y respeto.

A continuación se citan algunas experiencias que aparecen referidas en el documental y algunos de sus fundamentos.

Instituto Popular de Cultura de Cali, Colombia

William Rodríguez Sánchez, quien fue director del Instituto Popular de Cultura de Cali, afirma que “hay que romper los muros de la escuela, y la creatividad, la lúdica, las estéticas, las artes son una forma muy potente de abordar ese gran conflicto del encierro que tiene la escuela”. Los saberes que no pasan por la racionalidad de las ciencias, que pasan por otras sensibilidades permiten construir otros mundos posibles.

Para él, los procesos de imaginación y creación son los que han transformado el mundo y sueña con una educación del futuro inclusiva, un territorio de encuentro, al que puedan converger indígenas, afros, mestizos, superdotados, quienes con el apoyo de un grupo de especialistas, puedan interactuar en su diferencia y promover todo su potencial.

Red de Educación Libre, España

Jordi Mateu, director de Las escuelas libres, las describe como espacios pequeños de 25 o 30 estudiantes que no están agrupados por edades. En las escuelas libres se identifican cuatro momentos. Un primer momento es la actividad espontánea: juegos, construcción de objetos, observación, lectura. Un segundo momento se desarrolla en alguno de varios ambientes, uno de psicomotricidad, otro de lectura y uno más de matemáticas. El tercer momento se desarrolla alrededor de los talleres propuestos ya sea por los educadores, por los mismos niños, por algún padre de familia, etc., y sus temáticas pueden abarcar temas tan diversos como la magia creativa, las matemáticas manipulativas o la poesía. Y, por último, en el cuarto momento, se promueve una serie de proyectos ya sea en el huerto, de tipo literario, de ciencias, etc. Aparte de esos cuatro momentos, hay un espacio durante el día en el que se celebran reuniones o asambleas en las que se toman una serie de decisiones colectivamente.

Colegio Piccolino Montessori, Perú

En esta institución se promueve el trabajo auto-dirigido que busca con entusiasmo el conocimiento de manera independiente. Así como en la Red de Educación Libre, la interacción social entre niños de diferentes edades, facilita el desarrollo del sentido de cooperación, tolerancia, paciencia, confianza en sí mismo y respeto a los demás, aunque la propuesta en este caso se centra en la resolución de problemas.

Los conocimientos para el modelo del colegio Piccolino se organizan y sistematizan de tal manera que los niños buscan de manera espontánea la explicación de todo lo que ven, oyen y perciben, desplegando y desarrollando así su imaginación.

En lugar del premio y el castigo, los niños van descubriendo que a todo acto corresponde una consecuencia y esta puede ser positiva o negativa.

El conocimiento que van adquiriendo los niños se logra a través del trabajo que realizan en las áreas de matemáticas, lenguaje, geografía, biología, zoología, historia, arte e inglés, así como el descubrimiento y desarrollo de su cuerpo con las actividades propias del ambiente y de educación física; obteniendo de esta manera, una visión integral de sí mismos y del mundo. Todo ello guiado por su ritmo individual y su interés por aprender.

INCRE, Instituto Crecer, Uruguay

Los cuatro niveles sobre los que se basa la experiencia del Instituto INCRE son Físico, Emocional, Mental y Espiritual.

Miguel Ángel Domínguez, director y fundador del INCRE, afirma que “cuando un niño vuelve de la escuela a casa la pregunta que los padres hacen es “¿qué hiciste? ¿cómo te fue? ¿qué

aprendiste?”, pero la pregunta que normalmente nunca hacemos es “¿Cómo te sentiste hoy en la escuela?” Es fundamental involucrar realmente la emoción, el cómo nos sentimos.

“…La emoción dentro de nosotros cumple una función esencial. La emoción es el combustible que nos ayuda a movernos. Si miráramos holísticamente al ser humano podríamos decir que nuestro cuerpo mental es el que decide, es el que toma las decisiones. Nosotros vivimos tomando decisiones a partir de nuestro cuerpo mental. Nuestro cuerpo físico es el que hace, ejecuta, ésa es la tarea del cuerpo físico. Las emociones son las que dan la fuerza, la energía, “bueno, vamos, arriba, hay que hacerlo”. Cuando hay gente con el emocional bloqueado, es realmente el mal que más se ve en esta sociedad, es gente que sabe qué decisiones tiene que tomar, sabe cómo hacerlo, pero no tiene la energía de hacerlo.”

Para Domínguez, “trabajar únicamente el nivel mental, sólo puede provocar seres desequilibrados, porque, para poder ser íntegros y poder ser necesitamos el poder de decidir que nos da la mente, el poder de hacer, que nos da nuestro cuerpo físico sano, el poder de tener la fuerza y la energía suficiente para que nuestros sueños se realicen y el poder de conectarnos con lo nuevo, es ese poder de poder crear algo nuevo en nuestra vida.”

Y cierra afirmando que: “Si apuntamos a seres íntegros, a seres auténticos y felices tiene que trabajar en esos cuatro niveles.” Seguramente luego de ver La educación prohibida, nos encontremos con diversas reacciones, unas a favor de las propuestas expuestas allí y otras en las que se les vea como un exceso de libertad. Lo que pude sacar como conclusión, de manera personal, es que, como responsables de la educación, todas las experiencias cobran su validez cuando se enmarcan dentro del amor por nuestro quehacer, sea cual sea el frente en el que lo desarrollemos, y por sobre todo, amor por quienes educamos.

Mira acá el documental:

 

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